20 de diciembre: Día Internacional de la Solidaridad
Hoy es el Día Internacional de la Solidaridad. Por eso narramos un gesto de la Solidaridad que FASFI quiere vivir cada día. En el grupo de lo que os contamos estábamos de todas las culturas, de varios países, credos, ideologías pero nada resalto tanto como la teología africana proclamada por el sacerdote camerunés. Compartimos la experiencia.
El día 18 de diciembre, fue el día Internacional del Migrante y un gran número de Instituciones nos convocaron para denunciar las MUERTES DE MIGRANTES EN EL MEDITERRÁNEO Y EL ENDURECIMIENTO DE LA POLÍTICA EUROPEA DE MIGRACIÓN Y ASILO, así comoasumir que ser migrante es un derecho y la hospitalidad un deber.
El manifiesto que se leyó ya lo publicamos en días anteriores. El clima por fuera lluvia y frío, pero no nos amedrentó: hablaron el presidente de la Asociación de Migrantes, una poeta latina, un musulmán, los cantautores entre participación y participación aliviaban nuestro frío con sus cantos-protestas, pero no pude evitar que lo que más me impresionará fueron las palabras del teólogo camerunés y la fuerza con que las dijo al cerrar el acto. Terminamos cantando a Labordeta.
“Haremos el camino
En un mismo trazado
Uniendo nuestros hombros
Para así levantar
A aquellos que cayeron
Gritando libertad!”
Terminó el acto pero todo el camino de vuelta y las miradas de los que estábamos allí al marchar se presentía una presencia compartida. Lo que nuestros ojos vieron fue un sacramento del misterio de la Encarnación que estamos celebrando en estos días.
(Exhortación cristiana a los europeos para el día del inmigrante)
Hermanos y hermanas europeos; nos habéis aportado tantas cosas buenas: algo de vuestra civilización, mucho de vuestra ciencia y técnica, y sobre todo el Evangelio. Muchos se han sacrificado personalmente y, con mucha generosidad, para sembrar el germen de vida en Africa. Lo que nos habéis aportado es enorme y creo que nunca acabaremos de agradecerlo.
Sin embargo lo que es mas importante y que esperamos de vosotros es la fraternidad. Acogednos tal como somos, escuchadnos, confiad en nosotros.
No somos solamente negros, no somos solamente inmigrantes, no somos solamente extranjeros, no somos solamente hombres y mujeres de color. Somos también y, sobre todo, somos seres humanos.
No tengáis miedo de nuestra presencia en vuestros países, no venimos para aprovechar sino para trabajar, no venimos para invadir sino para compartir, no venimos para “peligrozar” sino para “hermanar”. Hay un refrán que dice: “la baca negra también produce la leche blanca”.
Sabemos que hay mucha gente aquí en Europa que no quiere aguantar más el olor del número cada vez más de cadáveres africanos causados por los conflictos armados provocados por los intereses occidentales y ejecutados a la perfección por nosotros africanos. Sé que a muchos europeos les indigna seguir mirando tantos ojos de africanos y africanas llorar sin parar. Esa gente no tienen vergüenza para amar a los negro-africanos, a los gitanos, a los latinoamericanos. Pero a todas esas personas comprometidas para ayudar verdaderamente a los pueblos que sufren, como los de África, leyes duras, injustas e inhumanas les impiden trabajar adecuadamente. A todas esas personas, les decimos, animo, rezamos por vosotros para que tengáis cada vez mas; coraje y determinación.
Desde la fe, los cristianos debemos pedir a Dios la prontitud en la “locura de la caridad”. Claro que no es fácil ser locos y locas de la caridad, porque nuestro egoísmo nos hace ver las obras de caridad como opuestas a nuestro y a nuestro actuar como cristianos. Sin embargo, tanto nos lo reclama nuestro bautismo. La fascinación para el bienestar impide seguir realmente a Cristo hasta la cruz donde entrego totalmente su vida por nosotros. Al cambio Cristo nos pide ser capaces de sostenernos unos a otros.
La sabiduría cristiana nos instruye hoy en día que el corazón del Señor siente el dolor de numerosos hombres, mujeres y niños aplastados por la injusticia social en los países llamados del Tercer Mundo. Hoy en día, el verdadero rostro de Cristo esta en el inmigrante que viene con manos vacías, no para pedir limosna sino, sobre todo, para pedir refugio.
El hermoso mensaje de Jesucristo que conocéis desde casi dos mil años, y que fuisteis a anunciar a nuestra tierra nos llama a todos a practicar el amor.
No busquéis a Dios en otra verdad que en el amor “No hay verdad sin amor, el amor es la única verdad” decía últimamente el papa Francisco.
Pidamos al Señor no quedar en las consideraciones de un cristianismo solamente cultural. Nuestro deber como cristianos y cristianas nos impide ser indiferentes ante el sufrimiento de cualquier ser humano pisoteado. Los dramas tan
repetidos que provoca la inmigración forzada de muchos seres humanos interpelan nuestra conciencia como cristianos y cristianas.
¿Europa, que hiciste de tu bautismo? Preguntaba el papa Benedicto XVI en 2007.
Hermanos y hermanas de Europa, como africanos, os suplicamos, no destruyáis vuestra cultura cimentada sobre valores cristianos. Abrid los ojos al huésped interior y escuchad la voz del Espíritu Santo que habéis recibido a vuestro bautismo.
Cyprien Melibi Melibi.
Teólogo africano.










