Nació en Tudela, tierra Navarra de tantas vocaciones misioneras y ella decidió ser misionera de la Comunidad de Hijas de Jesús, fundada por Santa Cándida.
Mari Tere, como así la llamábamos cariñosamente las que la conocimos, era una mujer emprendedora, luchadora, sencilla, servicial y muy acogedora.
Su principal carisma:
“Su amor por Dios y Consagración a Jesús”
De ahí, nació su entrega universal al servicios de los más necesitados.

Cuando se fundó FASFI fue una de las primeras que se comprometió a colaborar en Bilbao, en la delegación del País Vasco, y como pionera, trabajó mucho por dar a concoer los proyectos de la Fundación.
Los que hoy estamos en la delegación, y muchos más que en su día partiparon en FASFI, tuvimos la suerte de que Dios nos regalara su amistad.
Ella con su sencillez, entusiasmo y alegría conquistó nuestros corazones y nos hizo participes de sus inquietudes por colaborar con FASFI.
Nos puso en contacto con el colegio de Bilbao y poder participar en proyectos solidarios.
Impulsó acciones tanto para dar a conocer FASFI, como tratar de hacer socios y promover recaudatorios que ayudaran en algún proyecto.
Y, no solamente se volcó con FASFI, una vez en Bilbao, cuando regresó de un periplo en tierras de misión, su compromiso con Cáritas, planes de evangelización en la Parroquia, catequesis y muchas más labores con emigrantes y necesitados continuaron.
Cuando FASFI cumplió los 10 años de su fundación, una representación de Bilbao, incluida Mari Tere, fuimos a Salamanca para participar y celebrar el aniversario, donde disfrutó y gozo en el evento.
Hoy, 10 años más y a punto de celebrar los 20 años, recordamos a Mari Tere en su partida al cielo y le damos gracias a Dios por ponerla en nuestras vidas, en quien nos miramos para seguir como ella motivadas en todo momento.
Mari Tere, muchas gracias. Desde el cielo ayúdanos. Begoña Gorostiaga, Ana de Francisco y María Jesús Eslava.







