Este miércoles en Gipuzkoa y Bizkaia hemos tenido una nevada “Histórica”. Colapsó la ciudad, se paralizó, todo un caos, sobre todo en los primeros momentos de la mañana. Para algunos seguro que fue un gran día ya que algunos colegios se cerraron, por la dificultad de poder acceder a ellos, lo que más se escuchaba en la radio, en el tren era: ”qué frio”.
Me ha hecho pensar sobre todas esas personas que viven en pobreza energética, es decir, que no pueden calentar su casa, porque no disponen de medios económicos, y yo me preguntaba cuando iba en el tren, que por cierto iba muy lleno, ¿cuántas personas de las que comparten vagón conmigo pueden vivir esa situación de pobreza?
Quizás un peligro es mirar la vida desde mis posibilidades, desde el lugar en el que yo estoy y me muevo, que no está nada mal, y desde ahí hablar, pensar, vivir. Quizás nos estamos perdiendo desde “no sé” , “no he visto”, “yo no sabía”, en definitiva quizás la mirada sutil hacia otro lado nos impide ver lo que hay en la otra orilla, invitación que nos hace el evangelio, pasar a la otra orilla, caminar, desistalarnos, ver otros lados.
Ójala cada día aprendamos a mirar un poco más la vida del otro lado.
BE-FI







