El sábado 29 de noviembre celebramos la Acogida, el último encuentro presencial del programa de voluntariado internacional de 2025 en el que ponemos en común la experiencia. Un momento también para hacer balance y recoger lo vivido durante este año, ya que en FASFI creemos que el voluntariado empieza en el momento que te comprometes a dar este paso.
Este año, 14 personas han estado presentes en proyectos de educación, ocio y tiempo libre y salud en República Dominicana, Bolivia y Filipinas.
Paula inició este año el programa con un voluntariado de larga estancia. Volvió por tercer año consecutivo al Centro Vocacional San José de Joca, en las montañas de Bartolo, República Dominicana. Durante seis meses se integró como profesora y acompañante de los estudiantes.



Marina y Sara viajaron al Valle, en la frontera haitiana – dominicana, en el mes de julio para apoyar el campamento de verano de nivelación del alumnado de la escuela que pertenece a las comunidades limítrofes. Allí tuvieron que salvar la barrera del idioma, ya que muchos niños y niñas vienen de Haití y no hablan español.
Celia se unió al campamento la segunda quincena y después viajó a Joca. Ella vivió su experiencia de una manera muy especial, ya que la va a recoger en una novela gráfica que editaremos próximamente.



Chloé, María, Enara, Sara y Bea completaron el grupo que participó en el campamento de verano de Joca. Durante tres semanas trabajaron las diferentes competencias exigidas en cada nivel para tratar de paliar la sobreedad en el aula. La última semana, las cinco vivieron el inicio del curso escolar en la escuela del Valle.

Ana y Sandra son las voluntarias de Jardanay de este año. Por cuarta vez, esta empresa impulsa el voluntariado corporativo entre sus trabajadores y trabajadoras para colaborar con talleres relacionados con la alimentación, la seguridad alimentaria y la higiene en el internado de Joca.



Concha cerró el voluntariado en República Dominicana de este año. Como enfermera especialidad en obstetricia y ginecología colaboró con el centro de salud de primer nivel del Valle y en la clínica de Rosa la Piedra, comunidad fronteriza con Haití, apoyando sobre todo en temas relacionados con el embarazo, el postparto y la desnutrición infantil.
Joan ha vivido durante un mes en el internado Hijas de Jesús, en Buen Retiro, Bolivia. Su alumnado (chicos y chicas) vive de lunes a viernes allí para evitar el absentismo escolar, ya que sus comunidades están muy alejados del centro educativo, e impulsar que acaben sus estudios de secundaria.
Con Ana hemos retomado el voluntariado en Filipinas. En su tercera experiencia con FASFI, ha cambiado de destino para ayudar a las hermanas del Salvador en sus labores educativas y de promoción de la infancia.



Este año, 110 personas han participado como voluntarias en las delegaciones y comisiones de FASFI a nivel nacional impulsando nuestra labor en las distintas comunidades comunidades autónomas y colaborando en las áreas de proyectos, voluntariado y formación.
En este 5 de diciembre, nos unimos al reconocimiento mundial al voluntariado y reafirmamos que su labor es uno de los motores que hace posible un mundo más justo, humano y sostenible. El hecho de que cada vez más personas sean sensibles ante las diferentes realidades del mundo contribuye a crear comunidades más solidarias a su alrededor.
¡Gracias!







