El 29 de octubre, el huracán Melissa azotó con fuerza el oriente de Cuba, dejando tras de sí un panorama desolador. Viviendas arrasadas, cortes prolongados de electricidad y agua, y comunidades completamente incomunicadas son solo algunas de las consecuencias que ha dejado su paso. Entre las zonas más afectadas se encuentra Bayamo, donde desde FASFI mantenemos un proyecto activo junto a las Hijas de Jesús, y desde donde nos llegan testimonios que reflejan la gravedad de la situación.
Los informes preliminares, junto con el contacto directo que hemos mantenido con la comunidad local, señalan un panorama de graves daños materiales y necesidades inmediatas.
“No sé cuándo esto acabe dónde voy a ir, a dónde me voy a dirigir, no tengo nada, me he queda sin nada”. Contaba una señora afectada.
Melissa cruzó durante siete horas el extremo oriental de Cuba como un huracán de categoría 3 (de 5) en la escala Saffir-Simpson, con vientos de hasta 200 kilómetros por hora y lluvias que dejaron acumulados de hasta 400 milímetros (o litros por metro cuadrado). EFE
Testimonios directos de la comunidad
La urgencia del llamamiento se basa en los testimonios recibidos directamente desde el terreno, los cuales reflejan la dureza de la situación:
Tienen que volver a empezar de cero, las casas siguen todavía debajo del agua en algunos pueblos. En otros están volviendo a sus casas pero no saben cómo se las van a encontrar. Y quedarse sin nada, quiere decir: sin nada. Si la casa cuando el agua baje sigue en pie, dentro no hay nada, hay que reponer todo, y el problema aquí es que no hay materiales, las cosas van subiendo de precio. Les han prometido que sufragarán el 50% de lo que valga reconstruir su casa pero, ¿de dónde sacan el otro 50%? Si ya no lo tenían, ahora no lo van a tener.
La situación es bastante dura, no solamente porque pasan hambre y van a seguir pasando hambre, si no por cómo compran todas las cosas. Hay niños pequeños, hay bebés, hay mujeres a puto de dar a luz en los internados habilitados durante estos días y muchas personas desaparecidas. Me recuerda a un campo de refugiados. La gente es super solidaria y trae lo que puede, pero eso no soluciona lo que hay.



La comunidad de las Hijas de Jesús está ahora enfocada en ayudar en todo lo posible, acompañar y cuidar para que “este pueblo levante la cabeza otra vez, pero hace falta mucha ayuda”. Piden que no se olvide esta situación en 15 días, las carencias cada vez son mayores.



El Patronato ha aprobado un primer envío de 5.000 euros, una ayuda que podemos ofrecer gracias al compromiso constante de nuestras personas socias, cuyo apoyo periódico hace posible que estemos presentes cuando más se nos necesita.
Hacemos un llamamiento a la solidaridad para que podamos enviar la ayuda necesaria lo antes posible. Cualquier contribución es vital para aliviar el sufrimiento de la población.







