Celia, voluntaria este verano en el Valle —zona fronteriza entre República Dominicana y Haití— nos comparte una historia que refleja lo que significa ser niña o niño en contextos de vulnerabilidad y cómo la educación abre caminos.
Joseph apareció a mitad del voluntariado, acompañado de un grupo de niños de La Trompeta y Rosa la Piedra (la primera comunidad pertenece a Haití y la segunda a República Dominicana pero la distancia entre ellas es mínima). La mayoría venían de familias haitianas y apenas hablaban castellano. Además, sufrían el racismo y clasismo de algunos compañeros del Valle.
Como venían en el mismo grupo, uno grande, decidimos crear una clase con los que tenían más o menos la misma edad, y le juntamos con otros dos niños del Valle (que no estaban nada de acuerdo en juntarse con “el haitiano”). Los más mayores que sabían hablar castellano fluido se fueron a la clase superior.
De entre todos, había uno que tenía un tremendo entusiasmo por aprender, pero que no entendía ni una palabra de español: Joseph
Con ayuda de dibujos en la pizarra, gestos y las traducciones de sus compañeros Olina y Andrés, conseguimos que los demás fueran entendiendo el ejercicio. Incluso surgieron pequeños debates entre los peques del Valle y los provenientes de comunidades de Haití sobre cómo se decía en creol (lengua haitiana) un concepto. Yo dibujaba la idea en la pizarra y, debajo, escribía la palabra en creol y en castellano para que la copiaran, practicaran la grafomotricidad y empezaran a familiarizarse con ambos idiomas.
Joseph no paraba de sonreír cada vez que conseguía entender algo, era muy educado y agradable y cuando llegamos al momento de las matemáticas nos deslumbró a todos con la agilidad mental que gastaba.
Vino todos los días que pudo a la escuela, él y su hermana pequeña, esforzándose e intentando aprender al máximo.
Unos días antes de que yo me fuera dejó de venir, así que no pude despedirme de él. Me generó un poco de tristeza porque se había creado un vínculo muy bonito (imagino que él se daría cuenta de los esfuerzo que hacía para que pudieran entender y seguir las enseñanzas).
Por la barrera del idioma, yo siempre entendí que él venía de la comunidad de la Trompeta, así que el día que fuimos a Rosa la Piedra ni se me había ocurrido que podríamos encontrarnos con él. Pero así pasó, de hecho fue él el que me encontró a mí.
Gracias a ese encuentro, a haberle hablado de la inteligencia y las ganas de aprender de Joseph, Yommarys, Hija de Jesús destinada en el Valle, movió Roma con Santiago para que se pudieran escolarizar en el centro educativo del Valle, él, su hermana y su hermanito pequeño de tres años que no conocíamos.
Y ahí están ahora mismo, cada día sin falta recorren a pie los 40 minutos que les separan de la escuela para aprender y acceder a un derecho tan esencial como es la educación.
Día Universal de la Infancia
Cada 20 de noviembre se celebra el Día Universal de la Infancia, una jornada proclamada por la ONU para recordar que sus derechos son universales e innegociables. UNICEF subraya que este día es clave para dar voz a los niños y niñas, visibilizar sus realidades y renovar el compromiso con su bienestar. En la frontera dominico-haitiana, muchos menores viven en condiciones de migración, tránsito o desplazamiento forzado, sin acceso estable a servicios básicos como la educación o la salud, enfrentando barreras lingüísticas, discriminación y falta de arraigo. Historias como la de Joseph muestran que, con acompañamiento y proyectos educativos, se puede mejorar esa realidad.
En FASFI trabajamos para que niños y niñas en contextos de vulnerabilidad tengan acceso a educación, salud y acompañamiento. En lugares como el Valle, donde la infancia se enfrenta a riesgos de exclusión, nuestros proyectos buscan garantizar que cada niña y cada niño pueda aprender, crecer y jugar con dignidad. Porque ser niño o niña significa tener derecho a la escuela, a la salud, a la protección y al bienestar.
Joseph nos recuerda que la infancia no entiende de fronteras ni de idiomas: entiende de oportunidades. En este Día Universal de la Infancia reafirmamos nuestro compromiso de seguir trabajando para que ningún menor quede atrás