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Categoría: Noticias

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“Es nuestra casa… y cuenta contigo” Tutoría FASFI

Así es el lema de la tutoría FASFI para este año. “Es nuestra casa… y cuenta contigo” nos hace una invitación para reflexionar sobre la interdependencia y responsabilidad compartida por el bienestar de la familia humana y el mundo en general. Tenemos que unirnos para crear una sociedad global sostenible, fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. Todos ellos son valores interdependientes e indivisibles. 

Con esta tutoría nuestro objetivo es sensibilizar a los alumnos y alumnas para que a través de su conducta y pequeños gestos, contribuyan a una “revolución natural” y sean verdaderos protagonistas de un cambio integral en el que el respeto y la justicia  estén siempre presentes en nuestro modo de comportarnos ante los demás y ante “nuestra casa”.

En el colegio Stella Maris de Almería ya han celebrado la tutoría FASFI y entre todos y todas han buscado el compromiso de cuidar la tierra, y además, ¡han decorado el patio!

 

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FASFI en Radio Popular, Bilbao

Dos voluntarias de FASFI, Ana de Francisco y Mireia, profesora del Colegio La Inmaculada (Bilbao) fueron entrevistadas por la Radio Popular de Bilbao, en la que hablan de la labor de sensibilización que hacemos entre todos y todas, los proyectos en los que está colaborando FASFI, el trabajo de las Hijas de Jesús en R. Dominicana… ¡¡Escucha la entrevista completa en este podcast!!

 

 

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España es el país que más recorta su ayuda al desarrollo desde el inicio de la crisis

 

Ayuda Oficial al Desarrollo de España /Oxfam Intermón

 

“Camino a la irrelevancia”. Así define Oxfam Intermón el rumbo de la política de cooperación española en su último informe La Realidad de la Ayuda, publicado hoy, y que recoge los datos de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) de 2015 de nuestro país y del resto de países donantes.

El desplome de esta política pública, que ha sido constante desde el inicio de la crisis económica, ha convertido a España en el donante de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que más ha visto caer su esfuerzo en ayuda al desarrollo desde 2008. El informe resalta que, a pesar de la crisis, otros países europeos mucho más afectados, como Grecia o Portugal, no rebajaron sus niveles de solidaridad internacional.

Y es que con una nueva caída de casi el 11% en 2015, con respecto al año anterior, España suma ya seis años consecutivos de descenso. Si en 2009 nuestro país ocupaba el puesto número 11 entre los países donantes del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE, en 2015 nos situamos en el puesto 26 de un total de 28, sólo ligeramente por encima de Eslovaquia y Polonia. 

España destinó a la ayuda al desarrollo en 2015 tan sólo 1.261 millones de euros (apenas un 0,12% de la Renta Nacional Bruta), una tercer parte de lo que era en 2008 (4.762 euros o un 0,46% del la RNB), situándola en niveles similares a los de los años 90. Desde el inicio de la crisis esta política pública acumula una caída del 73,5%.

Si bien el Gobierno ha achacado estos descensos a los efectos de la crisis económica, Oxfam Intermón recuerda que el compromiso del ejecutivo era hacerla crecer en cuanto la economía de nuestro país comenzara a mejorar. “Tras dos años consecutivos de crecimiento económico, el Gobierno español incumple sus promesas y un año más los recursos vuelven a caer. Como resultado, la ayuda española apenas alcanza a pagar las contribuciones obligatorias a la UE y de los organismos multilaterales (como Naciones Unidas o el Banco Mundial), mientras la entidad creada para cumplir con el objetivo de esta políticas (la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo -AECID-) gestiona poco más del 20% del total”, afirma Oxfam.

“Ninguna política pública puede resistir una reducción de más del 73% de sus recursos y mantener una mínima estabilidad, relevancia y proyección”, afirma el informe.

Más emergencias, menos dinero

A nivel global, los recursos de AOD de los países donantes de la OCDE aumentaron en 2015 en un 6,6% hasta alcanzar los 146,5 mil millones de dólares. Sin embargo, tal como denuncia la ONG, la mayor parte de esta subida se explica por el aumento de los gastos imputables a los costes de acogida de refugiados. Por ello Oxfam Intermón advierte de que se trata de un incremento “artificial”, puesto que no se invierte en países terceros, sino dentro de las propias fronteras de los países donantes. 

Por lo que respecta a España, el coste de acoger a los refugiados apenas supuso un 2,3% de la AOD, un dato inferior al de otros países debido a la falta de cumplimiento de los compromisos adquiridos para la acogida de refugiados. De los 17.387 que se comprometió, apenas acogió a 1.167, lo que supone sólo un 6,7% del total.

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Día Mundial del Agua: Seis grados de separación

Las enfermedades producidas por agua contaminada matan a más gente que cualquier forma de violencia, incluida la guerra. Y son causa y consecuencia de la pobreza y la desigualdad.

7.30 am. Paloma, 28 años, trabaja como profesora en un colegio de A Coruña. Le cuesta madrugar, así que se levanta amodorrada. Se lava la cara, va al baño y se sirve un café. Se da una ducha rápida. Se cepilla los dientes. Lava su taza del desayuno y sale corriendo para no perder el autobús. Antes de salir deja puesta una lavadora.

4 am. Rosa vive en El Naranjo, una comunidad pobre de Nicaragua. Tiene 28 años. Se levanta muy temprano porque tiene que llevar a sus dos hijos a bañar al río, que está a una hora de casa. Está oscuro y va con miedo de que les asalten. Regresa cansada, porque debe acarrear sobre su cabeza un enorme y viejo bidón para que su familia no muera de sed, y pueda lavar la ropa y los platos. Dice que padece mucho dolor de cabeza, por el peso. Sus niños han sufrido en los últimos meses varios episodios de diarrea debido a la mala calidad del agua, que les ha impedido ir a la escuela regularmente.

Hace unos años, se puso de moda una teoría que quería probar que dos personas, cualesquiera en la Tierra, pueden estar conectadas por una cadena de seis enlaces. Seguramente habrán oído hablar de ella. Se llamaba Seis grados de separación. La humanidad, defiende esta tesis, está más interconectada de lo que creemos. Sin embargo, las condiciones de vida de las personas siguen siendo muy distintas. Poner la lavadora, cepillarse los dientes, tirar de la cadena, ducharse, fregar los platos o lavarse la cara son seis hábitos que, a veces, en nuestro país, damos por supuestos. Las vidas de Paloma y Rosa tienen grandes diferencias. Tener un sistema de desagüe es una de las principales y constituye una mejora que es, para muchas personas, difícil de alcanzar. Además, supone el primer paso para disfrutar de la salud, para acceder a una educación digna o para lograr levantar un pequeño negocio y generar ingresos.

Una mejora que supone una inmensa diferencia. Porque las enfermedades producidas por agua contaminada matan a más personas que cualquier forma de violencia, incluida la guerra. Y son causa y consecuencia de pobreza y desigualdad.

Salud

La falta de tratamiento de las aguas residuales provoca que el agua que se consume, o con la que se riega, esté contaminada con material fecal, o con químicos perniciosos. Es también la causa de enfermedades como la diarrea, el cólera, la disentería, la fiebre tifoidea y la poliomielitis. La falta de agua, saneamiento e higiene causa 842.000 muertes al año. Por el contrario, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mejora del saneamiento reduce las enfermedades por diarrea en un 32%.

Aguas residuales

Si este tipo de intervenciones tienen tantas ventajas para el desarrollo, ¿qué está pasando en el mundo para qué 2.400 millones de personas aún no tengan acceso a saneamiento? ¿Y en América Latina? La cobertura de sistemas de saneamiento por alcantarillado en esta región solo llega, según los expertos, al 58% de los habitantes en las zonas rurales y al 88% de las ciudades.

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La madera: energía verde y sostenible

El combustible producido a partir de leña representa el 40% de la energía renovable del mundo

La próxima vez que un sofisticado coche deportivo te adelante en la autopista o escuches el rugido de un avión que te sobrevuela, piensa en este escenario: un mundo en el que ambos funcionen con la madera como combustible.

La madera y la energía son un fósforo natural y hoy, que celebramos el Día Internacional de los Bosques, no hay límites cuando imaginamos un futuro alimentado por la leña. De hecho, a finales del año pasado, una aerolínea norteamericana afirmó haber realizado el primer vuelo comercial con combustible a partir de los trozos de cepas y ramas que quedaron tras la transformación de la madera. Es solo un ejemplo de cómo se reciclan los subproductos y residuos de la silvicultura para transformarlos en diferentes tipos de energía maderera.

Pero a pesar de lo emocionante que pueda resultar imaginar ese futuro, no podemos olvidarnos del presente y del papel tan crítico que los árboles juegan en muchos aspectos de la vida cotidiana.

Uno de cada tres hogares —cerca de 2.400 millones de personas— dependen de la madera para calentar sus hogares, hervir el agua potable y cocinar comidas sanas y nutritivas. Esto da una idea de lo crucial que es la madera para la seguridad alimentaria y el bienestar de la gente. Además, hay otros 65 millones de personas que se han visto forzadas a abandonar sus hogares por desastres naturales o conflictos que también dependen de la leña para sobrevivir. En total, alrededor del 50% de la madera producida en todo el mundo se utiliza como energía para satisfacer necesidades básicas como cocinar, calentarse y generar electricidad.

Hay, sin embargo, otras historias, a menudo trágicas, detrás de estas cifras. Más de 4,3 millones de personas mueren cada año por la contaminación en interiores causada por combustibles sólidos como el carbón y la leña. Es un peaje mayor que el causado por la malaria, el VIH / SIDA y la tuberculosis juntos.

Para hacer frente a este problema, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) trabaja con otros organismos de las Naciones Unidas para promover estufas de madera y carbón limpias y eficientes, que reducen la contaminación interior al quemar menos leña. Esto a su vez reduce la carga sobre las mujeres y las niñas que, a menudo arriesgando su seguridad por el camino, se ven forzadas a caminar largas distancias para encontrar suficiente combustible de este tipo para el uso diario de su familia.

Pero, por encima de todo, no debemos perder de vista el hecho de que la leña utilizada como combustible sigue siendo más amable con el medio ambiente que los combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas natural. Los producidos a partir de leña, incluido el carbón vegetal, representan aproximadamente el 40% de los actuales suministros globales de energía renovable (tanto como la energía solar, la hidroeléctrica y la eólica combinadas). La producción sostenible y el uso eficiente de la madera tienen el potencial evidente de ayudarnos a alcanzar muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: desde promover la seguridad alimentaria y la igualdad de género para mejorar el acceso a la energía, a promover el crecimiento económico pasando por la ordenación forestal sostenible.

Los bosques del mundo también son de vital importancia para combatir el cambio climático y, de ese modo, ayudarnos a alcanzar otro ODS. Los árboles pueden usarse como un doble arma en ese sentido: por un lado, son capaces de eliminar y almacenar grandes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera. Y además, cuando se utilizan como combustible, producen menos emisiones de carbono que los fósiles.

De hecho, una parte importante de nuestro trabajo en el Departamento Forestal de la FAO consiste en apoyar a los países a desarrollar sus propias políticas y las estrategias que les ayuden a utilizar sus bosques de manera más sostenible, reduciendo al mismo tiempo las emisiones y mitigando el cambio climático.

Es alentador ver que las tecnologías innovadoras –—como las que convierten ramas en combustible para motores— son cada vez más numerosas. Invertir más en estas prometedoras nuevas tecnologías, y mantener una gestión sostenible de los bosques serán las claves para asegurar que la madera crezca como fuente importante de energía renovable. Esto, a su vez, ayudará a garantizar un futuro sostenible y una economía más ecológica. 

Artículo de El País 

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VIII Mercadillo Solidario en Stella Maris

El sábado 1 de abril en el Colegio Stella Maris se celebra el ya tradicional Mercadillo Solidario a favor de FASFI. Este año los fondos obtenidos irán destinados al Comedor Escolar Virgen de la Paz (Almería) 

¡Anímate a ir! 

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FASFI crece con la nueva constitución de la Delegación de Pamplona

Grupo de la Delegación de Pamplona

 

¿Nos veis? pues sí somos  nosotras/os la Delegación de “FASFI – PAMPLONA”.  Nos podéis poner rostros, nombres, ilusión, entusiasmo, interrogantes, retos, miedos… y mucha alegría por haber iniciado un camino que implica compartir algo de nosotras/os mismos y sobre todo de nuestro tiempo, para los demás, para los que cuentan poco… para “los otros”, los mas necesitados, los más vulnerables… los preferidos del Reino y de la M. Cándida. Nuestra Delegación ya es un hecho y eso nos llena de gozo y esperanza.

Ángel Estanga, como director del colegio, se hizo presente, para darnos la bienvenida y para ofrecernos cuanto necesitemos y pueda ofrecer el colegio. También nos manifestó su gran alegría, confianza y esperanza en el grupo.

Marisa Ayerdi, como Delegada, dio la bienvenida, al grupo. Nos fuimos presentando todos  a la vez que fuimos compartiendo nuestra motivación, qué  podíamos aportar, cómo y sobre todo, nuestros sueños.

Seguidamente Marisa, presentó la Identidad de Fasfi y Mª Jesús Navarro el Reglamento de Funcionamiento de la FASFI. A medida que se iba participando se iba animando el ambiente con un tono de interés, sana curiosidad, mucho respeto, cariño y un gran deseo de caminar juntas/os.

Al finalizar terminamos con una sencilla oración de acción de gracias, en la que no faltaron las expresiones de estar abiertas a dar y recibir, con el sueño de poder construir entre todos, un mundo más humano y más justo para todos.

Terminamos tomando unas ricas pastitas y un cafecito.

 

La Delegación de FASFI Pamplona

6 de Marzo de 2017

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La campaña «Si Cuidas el Planeta, Combates la Pobreza» invita a apreciar la diversidad de nuestro mundo y a protegerla

Madrid, 9 de marzo de 2017.– Durante los meses de marzo y abril, la Campaña SI CUIDAS EL PLANETA,  COMBATES LA POBREZA va a poner el foco en el punto 4 de su Decálogo Verde, donde se lanza la  invitación “Apreciarás la diversidad de nuestro mundo”.
En esta nueva etapa del calendario bimestral de sensibilización que se prolongará hasta finales de  2018, las entidades promotoras de la Campaña –Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y  REDES (Red de Entidades para el Desarrollo Solidario)—, exhortan a proteger la diversidad de la  Creación ante el peligro de perderla.

No se trata de falso alarmismo: según los informes de la ONU, actualmente se pierden del orden de 150  especies animales por día. Más allá de la frialdad de los datos, lo cierto es que las estadísticas nos  hablan de una realidad evidente y de que muchas de las especies animales y vegetales desaparecen  sin que hayamos llegado a conocerlas, con todo su caudal de información y conocimiento que ya no  será posible aprender.
Como se señala en la encíclica Laudato Sí´, “la inmensa mayoría se extinguen por razones que tienen  que ver con alguna acción humana. Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con  su existencia, ni podrán comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho” (LS 33).

Mirar más allá de lo inmediato  

En un mundo en el que estamos habituados a disponer de casi todo de forma ilimitada y fácil, de obtener recursos o beneficios tanto particulares como públicos de manera inmediata, la Campaña nos  interpela sobre el poco interés que mostramos acerca de cuáles son los efectos de esos hábitos sobre  otros o en el futuro de la Creación. De ahí la urgencia de entender que el cuidado de los ecosistemas
supone mirar más allá de lo inmediato y que, cuando solo se busca un rédito económico rápido y fácil, a  nadie le interesa realmente su preservación (LS 36).

Efectos globales de la acción local

Aparte del impacto medioambiental que se está produciendo sobre los grandes ecosistemas terrestres,  como pueden ser el deterioro de los grandes bosques tropicales o el retroceso de los hielos polares, la  Campaña pone también el foco en sucesos que tiene lugar muy cerca de nosotros, como la reducción  alarmante de la población de los gorriones o de las abejas, o la progresiva degradación de ecosistemas  agrícolas como la Vega de Granada, las huertas murciana y valenciana, que desaparecen ante nuestra  indiferencia y hasta con nuestra participación. Estos cambios tienen consecuencias que van más allá del daño aparente, ya que afectan a los espacios, a las personas y a los seres vivos, a la sostenibilidad  global del planeta, que se traduce, por ejemplo, en el desplazamiento obligado de seres humanos de  sus lugares de origen por la desaparición de sus medios de vida ancestrales y sus fuentes de recursos.
Es importante tomar conciencia de la cuota de responsabilidad que tenemos en este proceso y no  seguir descargándola únicamente en las decisiones de los responsables públicos o de los grandes  directivos de empresas. Nuestras opciones como ciudadanos y nuestras acciones o hábitos cotidianos  también tienen consecuencia, debido al “misterio de las múltiples relaciones que existen entre las cosas” (LS 20). Conviene no olvidar que está en nuestras manos corregir o cambiar el rumbo de las  cosas.

VOCES QUE CLAMAN

Entre los materiales editados para difundir el contenido del Punto 4 del Decálogo Verde, se incluye el  testimonio de César Tánguila, representante del pueblo Kichwa de Ecuador, quien reclama que cesen  los “saqueos de nuestra Amazonía”.
“A nosotros –explica— nos duele que nuestra identidad se esté perdiendo, nos perjudica la petrolera, la  minería, la maderera y otros asuntos más de los jóvenes, en los que nuestra cultura también está  involucrada. Toda esta identidad se pierde, esta manera se pierde”.

Para este indígena de la Amazonía, “debemos luchar entre todos, entre todos hacemos pueblo, sin la unión no hay fuerza, por eso cada uno de nosotros, pensemos, razonemos, pongamos la mano en el  pecho para defender nuestro medio ambiente sin contaminación, porque hasta el momento unos pocos tenemos los recursos sanos y otras partes de las comunidades son afectadas y solo queda la miseria”.
“Ya no más saqueos de nuestra Amazonía”, añade César. “Nuestros antepasados, ellos no fallaban, eran  los antropólogos, los científicos, los astrólogos, desde la naturaleza nos enseñaban a vivir, a saludar, a  compartir, a vivir la cultura, la cosmovisión y eso era la espiritualidad. Por eso es necesario valorar para  que nuestra identidad no se pierda, para que estos valores fortalezcan nuestra vida, porque sin la  cultura no hay vida”

Los materiales de la campaña están disponibles en los siguientes enlaces: 

Material de sensibilización Adultos

Material de sensibilización Infantil (escolar y catequesis)

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“Otras formas de hacer las cosas merecen la pena”

Son las 7:00 y el sol de la mañana comienza a iluminar la ciudad de Munbai. En los suburbios, conocidos popularmente como Slums, Siddhama camina hacia su trabajo en la cooperativa textil de Comercio Justo. Avanza conmocionada ya que, esa misma mañana, ha escuchado en la radio que van a cumplirse cuatro años del derrumbamiento de un edificio de ocho plantas en Savar (Bangladesh) que albergaba cinco fábricas de ropa. Murieron 1138 personas y varias miles quedaron mutiladas, sin posibilidad de volver a trabajar.

La normativa del edificio violaba la normativa de seguridad y, el día anterior, un informe de la policía alertaba del riesgo de un derrumbe. Ordenaron cerrarlo y solicitaron a todo el mundo que no entrase. Pero, bajo la amenaza de despidos y de no cobrar sus salarios, las trabajadoras textiles fueron obligadas por los dueños de las fábricas a regresar al edificio para terminar los pedidos que tenían entre manos, cuyo destino final era Europa y Estados Unidos. Ya se sabe, era fin de mes. Siddhama se da cuenta de que acaba de llegar a su destino, una pequeña escuela financiada por la cooperativa, donde deja a sus hijos pequeños de dos y tres años.

Esta, como otras muchas guarderías, se mantiene gracias a muchos consumidores que en Europa eligen Comercio Justo. Al principio, cuando empezaron a montar la cooperativa, no era así y tenía que dejar a sus pequeños solos en casa. En una ocasión secuestraron a los hijos de una compañera, algo terrible. Ahora pueden acudir a su trabajo tranquilas, dejando a los niños al cuidado de otras mujeres especialmente capacitadas para ello. Ahora, además también tienen cobertura médica, tanto para ellas como para sus familias e, incluso, un fondo para cubrir su jubilación. Ha oído decir que la gente en Europa tiene derecho a que el Estado provea de salud y educación a todas las personas y que algunos gobiernos quieren que la gente pague por ello. No lo entiende: ¡con todo el esfuerzo que habrá costado conseguirlo!

En este momento son 300 mujeres trabajando en la cooperativa en la elaboración de prendas de gran calidad, con algodón ecológico, que cada vez se venden en más lugares. Esto les ha permitido crear un fondo de crédito para prestarse entre ellas cuando tienen necesidades extraordinarias y escapar a los usureros. La gente, que al principio las miraba con extrañeza, ahora incluso las observa con admiración y, lo más importante, con respeto. “Ya no voy a agachar la cabeza nunca más” se dice a sí misma, mientras atraviesa la puerta de entrada de la cooperativa. Está muy agradecida a la formación que ha recibido y eso le ha permitido colaborar también en la administración de la empresa. Además, junto a sus compañeras, está muy contenta porque han recibido un premio internacional y, por primera vez en su vida, va a viajar al extranjero, a París, cuna de la moda y de la alta costura, nada más y nada menos. Allí espera aprender mucho, agradece el premio, pero sobre todo, hacer ver a las empresas de la moda, a los gobiernos y a los consumidores europeos que otras formas de hacer las cosas merecen la pena, otros enfoques de industria y comercio, enfoques que sean capaces de aunar prendas de excelente calidad, producidas con trabajo digno y respeto al medio ambiente.

Poco puede imaginar que, unas semanas después, encontrará en el avión, camino de París un folleto que habla de una cosa que llaman Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). No sabe lo que son, pero le llama la atención y comienza a descubrir que son las grandes metas que se han acordado para que todas las personas del mundo, de las generaciones actuales y futuras, puedan vivir dignamente en un ambiente sano y limpio. Se da cuenta, que muchas de las cosas que se proponen son aquéllas que están pudiendo poner en práctica en su cooperativa por las cadenas de solidaridad que promueven las redes de comercio justo. Realmente le parece muy interesante este asunto. “Ojalá” -se dice a sí misma- consigamos construir algún día, no muy lejano, una sociedad nueva en base a un trabajo digno, que respete a las personas y al ambiente en el que tienen que vivir. “Un sueño hermoso por el que merece la pena implicarse” -piensa- mientras el avión comienza a remontar el vuelo.

Fdo. Pablo Ortiz Nicolás

Fundación Trabajo y Dignidad (REDES)

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En España también se pasa hambre

Pensemos en cómo era nuestra cotidianidad antes de la crisis económica y comparémosla con la actual. En esa brecha temporal y vital, crecen dos de sus legados más crueles: la normalización de la pérdida de derechos y la invisibilidad de esta en el día a día. Son casi 10 años de asfixia entre las cuatro paredes de miles de hogares españoles.

Entretanto, hemos sido testigos de recortes en los servicios sociales, de la pérdida de estabilidad laboral y del empobrecimiento de parte de la población. Agentes sociales como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca o la Alianza contra la Pobreza Energética llevan años denunciando la emergencia habitacional y energética que se vive en el país. Es en esta realidad ya común que escucho hablar por primera vez de urgencia alimentaria en España. Y de eso hace ya dos años.

Así nace Hungerland, un proyecto compuesto por fotografía, vídeo y texto que busca poner sobre la mesa uno de los agravios menos tangibles de esta falacia económica: la vulneración del derecho a la alimentación de las personas. Documentar el último eslabón de la escala de carencia, no tener para comer, es una herramienta para evidenciar una realidad cercana pero poco tangible. Es también una voz que alerta de los despojos con los que estamos acostumbrados a convivir.

La situación económica ha modificado nuestros hábitos alimentarios y ha afectado a nuestra seguridad alimentaria. Hasta la crisis, hablábamos de seguridad alimentaria en términos de preservación de la seguridad, salubridad e higiene de los alimentos. Ya no: hablar hoy de esta cuestión es referirse al grado de dificultad con que las personas obtienen sus alimentos y logran solventar sus necesidades.

Lo primero que una entiende cuando quiere hablar de hambre en España es que de todas las caras de la pobreza, la del hambre es la menos visible. Cuantificamos el paro, la fluctuación del producto interior bruto, se lucha por hacer un registro de las familias que han perdido su casa en manos de los bancos. No hay datos oficiales sobre hambre en España, lo que hay son indicadores de pobreza. Así, dentro del embalaje del hábito de la escasez, el hambre es algo confuso que a menudo se da por hecho, pero en el que raramente se pone el foco. 

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