Tú decides el lugar donde quieres vivir.
A todos nos preocupa, pero a muy pocos nos ocupa el hacer. Tu acción marca la diferencia en un mundo que, cada vez más, se hace consciente y, a la vez, indiferente de lo que hay que hacer.
Se habla mucho de cuidar nuestra casa común y se actúa poco a su favor. Los resultados de hoy en día son una vergüenza para una sociedad pensante que se espera más de ella. Aun así, no todo está perdido. Hay manos decididas a luchar por las nuevas generaciones. Desean ejecutar revirtiendo con su accionar el flamante cambio radical en las condiciones climáticas que nos azotan sin piedad y repercuten en las naciones, sobre todo en las más pobres sin condiciones. Nos preocupa cómo debe ser y no acabo de entender en dónde hemos estado todo este tiempo silente y qué estamos esperando para actuar en consecuente.
He escuchado decir que no existe otro lugar como el nuestro y es una pura verdad, que me llena de bondad oír hablar del ser humano ecológico. Consciente de esta realidad, quiero apelar a las futuras generaciones que con amargura y sin sabores me han de reclamar que un problema tan serio quede en el olvido y menos sin solucionar.
Es de enorme satisfacción solamente escuchar que cada 22 de abril se pueda apelar a la consciencia mundial de todo el que se ha decidido a actuar y me apena recordar que quedan 364 días que se dejan al libre albedrío de los intereses circundantes. Estoy seguro de que todos sabemos en gran o menor medida lo hay que hacer y, por egoísmo o envidia, elegimos lo que mejor nos conviene o parezca ser. Una pequeña acción dice más que miles de millones de intenciones sin ejecutar. No olvides la tuya, que algún día te lo han de reclamar.
Nos han tomado por tontos y cada cierto tiempo se reúnen unos cuantos ociosos, gastan miles y miles del erario de la humanidad en las llamadas reuniones y tratados que no resuelven nada. Lo cual llama mucho la atención y crea una enorme preocupación que solo nos deja decirte que contamos contigo como solución en este preciso instante.
La capacidad del planeta para regenerarse es cada vez menos frecuente, frente al cúmulo de toneladas de sustancias toxicas que se vierten. La ambición y el dinero no nos ayudarán si no nos disponemos a actuar ya, en bien de la humanidad.
Hemos recibido un paraíso terrenal y lo estamos convirtiendo en nuestra propia tumba por no pensar en los demás. No todo está perdido y menos debemos esperar que los demás hagan algo para cambiar. Si quieres ser parte de la solución, inicia tú propio cambio y se consciente de ello en cada instante. Si queremos un planeta de igualdad debemos luchar todos por la unidad. ¿Dónde queda tanta inteligencia y los grandes avances logrados? ¿Acaso nos hemos olvidado que nada de esto tiene sentido si nuestra planeta moribundo yace pendiente de un hilo? Plantemos en nuestro corazón la semilla que ha de lograr que este planeta de todos se vuelva a recuperar. El mundo que habitamos solo nos pide perdón por haberse entregado tanto sin corresponder a nuestro corazón.
En un mundo que es de todos, no podemos permitir., que unos cuantos individuos carguen con el Botín. Algo nuevo está surgiendo, algo nuevo ha de venir, únete a nuestra cruzada y luchemos por el planeta y nuestro porvenir.
FASFI. Eddy V. Betances S.






