El día 25 fue el Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer. Dos voluntarias nos enviaron dos estupendos artículos que subimos. El de María Luisa Berzosa me llegó no estando en Madrid. Después de leerlo, tres cosas me impulsan a subirlo fuera de fecha:
- Ayer 27 de Noviembre murió en Valencia la última mujer a manos de su ex-pareja.
- Una jornada -25 de noviembre- que continúa porque todos los días, tristemente, se sigue dando esta violencia .
- No es un artículo, en el escrito Mª Luisa comparte su experiencia “con otros”, desde el ejercicio de ciudadanía, como mujer de fe y respuesta concreta a nuestra Determinación.
Gracias Mª Luisa por ofrecernos respuestas que nos impulsan a buscar cauces concretos que desarrollen las exigencias de nuestra C.G.
¡NO A LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER!
María Luisa Berzosa fi
En el día de hoy ha habido muchas actividades en Roma, como sin duda en otras ciudades, con el tema de la jornada mundial contra la violencia de la mujer. Pude participar en uno de los actos políticos de los partidos de izquierda, de Italia. La Comisión del VII Municipio –un barrio muy poblado de Roma- presentó así el encuentro: “Sensibilizar, reflexionar, contrastar” con las personas que quisieran encontrarse para ayudarnos juntas en este camino largo y difícil todavía.
De 12 a 14.00 hs. nos encontramos unas 60 mujeres y 8 varones; iniciaron cuatro parlamentarias que expusieron el trabajo inmenso de ir sacando adelante leyes que reclaman igualdad, dignidad, derechos y deberes y lo importante de trabajar en redes a nivel municipal, regional y nacional.
Reflexionar sobre los hechos incuestionables del número de mujeres que muere a manos de sus parejas; el hecho de la prostitución a veces en la adolescencia y tantos acontecimientos que reclaman nuestra atención, no solamente como mujeres y varones, también como sociedad en general porque todos y todas estamos inmersos en esta cultura y cuesta cambiar las cosas.
Después se fueron dando distintas intervenciones con representantes de instituciones diversas. Por la ONG, S.A.L, Solidaridad con América Latina habló Leticia Marín, sicóloga mexicana que colabora en la misma y yo como educadora en Fe y Alegría. Presentamos nuestras experiencias en las terapias y escuchas de tantas mujeres que a veces vienen huyendo de situaciones familiares violentas y que necesitan ser ayudadas en su autoestima y en su autonomía para dejar de vivir sometidas, para ponerse en pie y tener voz y palabra porque, como la mujer del evangelio, viven dobladas con fuertes pesos a sus espaldas y necesitan aligerarse de manera integral.
Como elementos coincidentes a la hora de intentar cambiar esta situación se apuntaron:
- La escuela como lugar de relaciones hombre-mujer, en etapas de aprendizaje de la igualdad, la inclusión, el respeto …
- La representación política para seguir apostando por leyes que regulen todo esto
- El trabajo en red, unidas, para ser fuerza de cambio
Se habló bastante de esa violencia “en la intimidad”, hacia fuera no aparece pero está dentro de los muros de la casa, en el círculo más íntimo y familiar, a veces difícil de romper pero no imposible; cuesta denunciar, decir, gritar … pero el silencio puede hacernos cómplices.
Me ayudó mucho como mujer, como educadora, poder escuchar e intercambiar con tantas mujeres que en diversos campos buscan la dignidad, el respeto, de la persona humana, sin discriminación de ningún tipo; me siento parte de ese camino que vamos haciendo juntas y deseo seguir sumándome a cuantas iniciativas tengan este matiz.
Me resonaba por dentro el número 29 de nuestra Determinación en la última Congregación General como Hijas de Jesús: “… atentas a escuchar los clamores más acuciantes … a no pasar de largo ante las situaciones más sufrientes … haremos de la dignidad humana un criterio que nos ayude en el discernimiento”.
Este clamor es hondo y es urgente; no podemos hacer como si no oímos, llama todos los días a la puerta de nuestro corazón. La “frontera” se nos hace muy próxima … está ahí mismo.
Una jornada -25 de noviembre- que continúa porque todos los días, tristemente, se sigue dando esta violencia; que no nos acostumbremos, que vivamos cada hecho como nuevo y sintamos que algo nos duele fuertemente en nuestro ser femenino.
Esta es una conducta que se aprende en casa y en la vida social








