“Durante los dos últimos siglos, la forma en la que hemos conseguido mejorar un poco la situación de los que están peor ha sido aumentando muchísimo más la riqueza de los más ricos.
Durante estos dos siglos no ha sido cierto que los ricos se hayan hecho más ricos a base de hacer más pobres a los pobres. Lo que ha ocurrido es que los ricos se han hecho muchísimo más ricos a base de permitir que los pobres se hicieran un poquito menos pobres.
Esas pequeñas mejoras de los más pobres son las que han pretendido “justificar” moralmente el sistema que tenemos hoy, y las que han conseguido que no se cumpliera lo que predijo Marx, que decía que el empobrecimiento progresivo de la clase obrera haría finalmente saltar por los aires al capitalismo.
Pero qué pasa si ya no podemos seguir creciendo a nivel global, como parece que todos los indicadores ambientales están diciendo. En ese caso ya no podrá ocurrir que los ricos mejoren mucho y los pobres mejoren un poquito. Si ya no se puede crecer a nivel global, lo que ocurrirá es que toda ganancia de los ricos necesariamente será a costa de los que menos tienen.
En estas nuevas circunstancias, si queremos garantizar una vida digna para todos, necesariamente tendremos que ganar la batalla política global que consiga los mecanismos de redistribución necesarios.
El primer paso es ideológico. Se trata de hacer entender que el contexto ha cambiado y que los límites físicos que necesariamente nos vemos obligados a respetar impiden un crecimiento infinito de la producción y del consumo, lo cual necesariamente nos llevará a la puesta en marcha de políticas redistributivas, si queremos que nuestros hermanos más desfavorecidos mejoren su situación.” Por Jorge Serrano
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