Hace 5 años del terremoto de Haití y tras cinco años poco progreso se puede observar en el país. O eso me contaron.
Escrito de Marta Martin Sousa, voluntaria de FASFI en la Frontera de Haití.
Lo que sí es cierto es que yo veía muchos hombres con una mochila en la espalda cada poco pasar por la casa donde me quedaba en el Valle de Elías Piña (Frontera Haití) caminando a pasos muy grandes y ligeros, huyendo de su país. Recuerdo, y nunca se me quitará de la cabeza, cuando un día bajábamos con la furgoneta por esas montañas rocosas y todos estos hombres, y otros tantos, asustados corrían entre matorrales salvajes, escondiéndose entre árboles, mirando hacia atrás a nuestra camioneta, pensarían que éramos autoridades… y cuanto más nos acercábamos, más corrían y más temor se reflejaba en sus caras.
Recuerdo los testimonios de personas de allí que te contaban que una persona haitiana pagaba altas cantidades de dinero por cruzar la frontera pero que a mitad de camino un militar le esperaría para devolverle a su país, y claro, el militar algo de dinero se llevaría.
Recuerdo a Maslé, que con sus cuatro pesos, ilusión y acordeón, quiso ir a ver a la patrona de República Dominicana y le hicieron bajar del autobús, por eso, por ser haitiano. Y andando, sin dinero y con calor, tuvo que volver a la loma. También recuerdo a Cantarito, un joven con mucha ilusión en busca de un futuro digno en la capital de Dominicana, como muchos otros, y que a la semana de irse de la comunidad, volvió sin nada. También recuerdo a Masó, que vino al Valle sin nadie, buscando cobijo en casa de su tía y ésta le echó, y Masó, con no más de 13 años se volvió con lo puesto a Haití, o eso creemos. Recuerdo a las mujeres que todos los días de mercado cruzaban andando la frontera para vender ajo de contrabando, para sobrevivir, claro. Recuerdo que prácticamente el 95% de la comunidad del Valle no tiene alta de nacimiento, y el 5% que la tendrá no puede conseguir sus papeles en regla, ni dominicanos ni haitianos, porque no tienes dinero para salir de la montaña y porque las administraciones no te lo ponen bonito y fácil. Recuerdo a María, madre de Anderson, que con ilusión me decía que estaba ahorrando para poder hacer la foto a su hijo y bajar al pueblo para poder hacerle el alta de nacimiento, para que Anderson pudiera salir de ahí. Recuerdo cuando decían en la radio que había gente que se manifestaba a favor de que a las personas dominicanas con ascendientes haitianos les quitaran la nacionalidad dominicana, por eso, por tener ascendientes haitianos aunque hubieras nacido en suelo dominicano y tuvieras 40 años. Recuerdo que cuanto más negro, más discriminación, y cuanto más blanco, mejor visto. (Aunque a mí también me hicieron bajar del autobús, pero para intentar sacar dinero, no para echarme del país).
Hace 5 años todo el mundo miraba a Haití, no sé si todo el mundo hoy recordará al país más pobre de América.
Yo, desde que volví de allí,cada día. Recuerdo a toda la gente del Valle, les recuerdo con nostalgia y esperanza.
Así que aquí va un recuerdo a toda esta gente, que yo la tomo parte de mí. los recuerdo








