Paula Aramburu y Ekhiñe Olano han estado 4 meses en el Valle de Elías Piña como voluntarias. Su experiencia acabó este pasado domingo, y es por ello que compartimos uno de sus testimonios, que merece la pena leer.
“¿Cómo puede una mirada hacernos sentir tan vulnerables? ¿Qué tiene más poder, una mirada o una palabra? No estamos acostumbrados a mirar a la gente a los ojos, ¿qué tememos?
Al principio, todos sentimos miedo y timidez al mirar fijamente a la otra persona y eso fue exactamente lo que sentimos en el primer momento en el que nuestra mirada se cruzó con la de ellos.
Un saludo y una gran sonrisa hacían esquivar las miradas. Poco a poco esas miradas se fueron convirtiendo en amor, en abrazos y en protección, hasta hacernos sentir el calor del hogar. Te sientes protegida ante todo y simplemente la mirada era el principal método de relacionarse. Después de eso todo fue a más.
Hablamos de las sensaciones y sentimientos más bonitos y gratificantes que hayamos tenido nunca, de estar inmersas en una realidad que jamás pensamos que estaríamos y sobre todo, de la gente que hace que esta experiencia sea maravillosa e inolvidable. Esa gente que no necesita gran cosa para ser FELIZ, esa gente que cada vez que te ve te saluda y te regala la sonrisa más grande que hayas contemplado nunca, esa gente que se preocupa por ti antes que por ellos mismos.”
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Desde FASFI agradecemos la entrega que han tenido durante este tiempo, esperando que una vez regresen a San Sebastián, y se asienten y asimilen todo lo vivido, sigan compartiendo la vida con aquellas personas vulnerables.








