Comienza la COP26 en Glasgow

Hoy comienza la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP26 en Glasgow, Escocia.

Se espera que, desde hoy, hasta la segunda semana de noviembre, jefes de Estado de todo el mundo, diplomáticos, expertos en la materia, y activistas se reúnan para establecer nuevos objetivos en el marco de la lucha contra el cambio climático. El tema central de este año será la reducción de las emisiones de la quema de carbón, el petróleo y el gas, que están calentando el planeta.

Los datos científicos son bien claros: las emisiones de CO2 deben llegar a cero en 2050 para que la temperatura no suba más de 1,5ºC. Para conseguir este objetivo hay dos puntos clave: las energías renovables y la eficiencia energética.

Todo esto se engloba en lo que se conoce como “transición energética”. Mientras que la Revolución Industrial no se puede entender sin el carbón, ni el desarrollo del siglo XX sin el petróleo, el siglo XXI va de la mano de esta transformación hacia un nuevo modelo energético basado en las energías renovables y la sostenibilidad medioambiental.

Además, esta transición energética se tendrá que llevar a cabo bajo el paradigma de una “transición justa”, que se refiere a un cambio donde se maximicen los beneficios de la actividad y el empleo y se minimicen los impactos negativos de la transición ecológica y descarbonización. Es necesario gestionar cuidadosamente la disrupción derivada de la transformación estructural en todos los sectores y lugares, para evitar el aumento de la desigualdad en la sociedad y entre los países.

La cuestión en la energía en clave internacional es interesante abordarla desde la desigualdad. Así, existe una gran dicotomía, entre aquellos países que aún están pensando en cómo garantizar el acceso a la energía a la población, y aquellos países que están pensando en cómo hacer un uso eficiente de la misma. En otra palabras, de nuevo hay una dicotomía entra países ricos y países pobres.

Según datos de las Naciones Unidas, 759 millones de personas no tienen acceso a la energía. De las mismas, 3 de cada 4 viven en África subsahariana. Además, un tercio de la población mundial usa sistemas cocina peligrosos e ineficientes.

Por otro lado, se encuentra el concepto de pobreza energética, la cual afecta a casi 4.000 millones de personas en el mundo. El concepto se refiere a la situación en la cual un hogar es incapaz de pagar una cantidad energía suficiente para la satisfacción de sus necesidades domésticas, o cuando se ve obligado a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar la factura energética de su vivienda.

El ODS 7 de la Agenda 2030 es el paraguas que cubre el cambio de modelo, la transición justa y la pobreza energética. FASFI colabora a través de distintas formas a este ODS. El proyecto que más se ajusta es el de “Biblioteca de luz”, en Mozambique, donde según el Informe elaborado por el Banco Mundial junto a otras instituciones internacionales, solo el 30% de la población tiene acceso a la electricidad. Puedes informarte sobre el proyecto aquí.

La energía es un elemento central del desarrollo. Sin ella, las comunidades viven en la oscuridad, los servicios esenciales como los establecimientos médicos y educativos se ven seriamente afectados, y las empresas operan bajo graves limitaciones. 

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