Los niños no lloran. Por Fernando L. Quintela

Fernando Lázaro Quintela, periodista y fotógrafo, vivió en primera persona el terremoto que destruyó Haití en 2010. Fernando escribe, con motivo del terremoto del pasado 14 de agosto, un texto recordando los días que vivió en Haití.

Estás en silencio. De repente te mueves de una forma extraña, te mareas pero tus pies no se han despegado del suelo. Unos instantes te das cuenta, tras un estruendo, que lo que se ha movido es la tierra debajo de tus pies.

Has tenido suerte, no te ha tocado de lleno. Asustado vuelves al campamento base (una calle, o los exteriores de un hotel) y sólo esperas que pase la noche. Pero durante el sueño una sacudida de la tierra te saca de tu letargo y sales disparado a ponerte a cubierto de la nada: buscas un sitio donde lo que tengas por encima sólo sea cielo, azul o negro, el color da igual. 

Tu has tenido suerte, pero cientos, miles de personas, no. En un terremoto sobrecoge el silencio. Es como si las palabras más altas que otras pudieran desencadenar un nuevo movimiento bajo tus pies. Los niños no lloran, los adultos no se alteran. Todos se organizan como una comunidad desgraciada que juntos unen su fuerza pretendiendo que les ayude en el encuentro de una solución.

Las miradas son clave, sobre todo las infantiles. Los ojos gritan más que cualquier garganta. Buscan complicidad, serenidad, comida, medicina… pero nadie habla. 

El pueblo que sufre sabe que lo ha perdido todo, y que el alboroto no les va a devolver lo que el desastre les robó. El haitiano confía en Dios, o en su propio dios, y también en la solidaridad. 

En 2010 el golpe fue bestial, pero este nuevo de 2021 cae como una losa sobre los cimientos de un país que se empezaba a reconstruir. Sí, 11 años después, porque total… ¿a quién le importa Haiti? Si hasta en España hemos tenido políticos que se han apropiado de las ayudas a aquél país para comprarse casas mejores en sus ya ricas vidas. 

La pobreza, la desventaja, los desafortunados… están para ser ayudados y apoyados, no para rematarlos en el suelo una vez que han caído. 

Insisto en algo que he visto por todo el mundo, en guerras, en desastres naturales, en grandes crisis, y de lo que deberíamos aprender y sobre lo que deberíamos reflexionar: los niños no lloran. 


Fernando Lázaro Quintela 

Fernando Lázador Quintela es miembro del primer equipo fundador de El Mundo, donde fue fotógrafo y enviado especial como reportero a conflictos como Bosnia o Rwanda y corresponsal en La Habana (Cuba), hasta director de El Mundo TV. Además, ha sido colaborador como logista y periodista con la ONG Médicos del Mundo. Desde 2003 hasta 2007 colabora en diferentes proyectos humanitarios en Sierra Leona, en la creación de escuelas y dispensarios médicos en diferentes comunidades. En la actualidad es el Director de Relaciones Institucionales de 65ymas.com y Comunicas.

El autor nos envía un vídeo donde recoge las fotografías que hizo durante su estancia en Haití. Las imágenes que aparecen en el vídeo son duras, pero muestran la realidad. Las fotografías, aunque son del terremoto del año 2010, se asemejarán a situaciones que se están viviendo en el país actualmente.

Los niños no lloran. Por Fernando L. Quintela