Día de la Tierra

El 22 de abril se celebra el Día de la Tierra. A pesar de que hace más de 50 años que a nivel mundial se celebra esta fecha, cada vez hacerlo tiene más sentido.

En este día, Naciones Unidas invita a todos los Estados, organizaciones internacionales, a la sociedad civil, y a las ONG, a crear conciencia sobre sobre la importancia de cuidar la Tierra.

En el año 1972, se celebró la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano en Estocolmo. En ella se establecieron las bases sobre la toma de conciencia mundial en el relación a la idea de interdependencia entre los seres humanos, otros seres vivos y nuestro planeta.

Así, el Día de la Tierra se celebra para recordar que el planeta y sus ecosistemas nos dan la vida, y nos proporciona lo que necesitamos para subsistir. Es una responsabilidad colectiva, procurar armonía entre la sociedad y la “Madre Tierra”.

Os dejamos algunos datos para reflexionar:

-Cerca del 90% de toda la basura que flota en los océanos es plástico. Cada año se lanzan más de 13 millones de toneladas de plástico a los mares del mundo.

-Actualmente, 70% de los contaminantes del aire provienen de la combustión de los vehículos particulares.

-En los últimos 25 años se ha deforestado una superficie boscosa equivalente al territorio de la India.

Durante este año y el pasado, la pandemia nos ha dejado algunas lecciones sobre la defensa de nuestro medioambiente: en materia de energía, sobre comercio y consumismo, en materia de biodiversidad. Los ecosistemas sanos nos ayudan a protegernos de enfermedades porque la diversidad de especies hace más difícil la propagación de patógenos.

En el año 2020, pese a las enormes dificultades, nos retirábamos y en apenas unos días, el ecosistema nos mostró su capacidad de regeneración. No obstante, en la actualidad, las emisiones globales de CO2 ya han vuelto ya a los niveles previos a la pandemia.

En FASFI somos conscientes de la gravedad de la situación. Por ello intentamos poner, siempre, nuestro grano de arena.

El pasado diciembre, llegaron a Mozambique más de 200 lámparas de luz solar, dentro del proyecto “Biblioteca de Luz”. Pese a que el objetivo fundamental de este proyecto es contribuir a que los alumnos y alumnas de la Escuela Comunitaria de Metoro, que no tengan electricidad en sus hogares, puedan continuar con sus estudios en ellos por tener una fuente de luz, este proyecto también puede leerse en clave medioambiental. Las lámparas, al ser de luz solar, proporcionan una energía limpia y sostenible.

Si quieres conocer más del proyecto Biblioteca de Luz, aquí te dejamos un enlace donde te contamos más.

Es mucho lo que se puede hacer para contribuir al cuidado de la tierra: desde utilizar la bicicleta como medio de transporte, hasta apostar por las energías renovables.

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