¿Qué es el Índice de la Felicidad Bruta?

¿Se puede medir el bienestar de una sociedad solo a través de indicadores económicos?

Hace ya unas décadas, un carismático rey de un aislado reino del Himalaya, Bután, decidió medir la felicidad de su reino, sin saber que acabaría generando uno de los debates más interesantes del pensamiento económico global.

La idea del Índice de la Felicidad Bruta (FIB) es que el modo de medir el progreso de un país no debe basarse en los flujos económicos, como hace la medida usada por excelencia en la actualidad, el Producto Interior Bruto (PIB).

El concepto del FIB se sostiene sobre cuatro pilares, que inspiran o deben inspirar cada política del Gobierno. Los pilares son:

  1. Un desarrollo socioeconómico sostenible y equitativo
  2. La preservación y promoción de la cultura
  3. La conservación del medio ambiente
  4. El buen gobierno

Bajo la lógica de que lo que medimos afecta a lo que hacemos, se pensó que si los indicadores solo medían lo que se producía, las acciones solo contribuirían a producir más. Por eso había que convertir la filosofía de la Felicidad Interior Bruta a un sistema métrico. Si los indicadores que se usaran contribuían a medir la felicidad del pueblo, las acciones contribuirían aumentarla. Y así se hizo.

La primera fuente de este Índice es un cuestionario que responderán los ciudadanos de Bután cada dos años. Las preguntas engloban nueve dimensiones:

  1. Bienestar psicológico
  2. Uso del tiempo
  3. Vitalidad de la comunidad
  4. Cultura
  5. Salud
  6. Educación
  7. Diversidad medioambiental
  8. Nivel de vida
  9. Gobierno

Una vez respondidas las preguntas y procesada la información, se determina en qué medida cada hogar a alcanzado la suficiencia en cada una de las nueve dimensiones, estableciendo unos valores de corte. De esta manera, se supone que es feliz quien ha alcanzado la suficiencia en las nueve dimensiones.

Aunque puede parecer una medida algo utópica, la determinación por medir la felicidad de los habitantes de un país como indicador del bienestar del propio empieza a ocupar, cada vez más, las agendas de los mandatarios más influyentes.

Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía, ofrece un gran interrogante: saber si realmente el PIB ofrece una buena medición de los niveles de vida. Los resultados de la Comisión Internacional para la Medición del Desempeño Económico y el Progreso Social, confirmaban las sospechas del Nobel: el PIB no mide de manera correcta el bienestar de una población.

¿Qué es el Índice de la Felicidad Bruta?
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