Entrevista a Carmen Mauri por el Día Internacional del Voluntario

Carmen Mauri es una malagueña de 57 años. Está casada desde hace 32, y tiene dos hijas que viven en el extranjero. Siempre se ha dedicado al mundo deportivo y además, es voluntaria de FASFI. En esta entrevista por el Día Internacional del Voluntario, nos cuenta su experiencia.

Desde que era pequeña, la idea de ser voluntaria le rondaba la cabeza. Cuenta que conoció FASFI casi de casualidad, pero que fue esta casualidad la que al final, le hizo definirse como voluntaria: “he encontrado una nueva forma de ver la vida”. “FASFI es un organización, pequeña, humana, fácil, sensible, asequible… y donde puedes ver la solidaridad”. 

El primer destino de Carmen fue República Dominicana: “es un voluntariado que de entrada, por su realidad, impacta”. Sin embargo, destaca que la vida en comunidad fue fantástica. 

Al volver de República Dominicana, pensando ya en su siguiente experiencia, quiso lanzarse a aquellos sitios del mundo donde se encontraba FASFI y no iban tantos voluntarios. Empezó por Bangladesh, en el internado Santa Cándida María de Jesús: “una experiencia extraordinaria con la que tiene un vínculo muy grande”. 

El tercer destino fue Filipinas, donde de la mano de las Hijas de Jesús viajó por Mindanao, El Salvador, Iloílo, Cebú…

Para ella, ser voluntaria es “poner nuestro granito de arena para mejorar un poco el mundo y, si es con educación, como en este caso, mejor, porque es el vehículo para el progreso”. “Es una experiencia determinante y marcadora, que te hace  creer en el prójimo y en ti mismo, en tus habilidades y en tus capacidades. Es una manera de superar miedos y prejuicios. En definitiva, es todo un reto”. 

Y sigue: “muchas veces nos preguntamos ¿qué aporto yo en un voluntariado? Pero creo que muchas veces no deberíamos preguntárnoslo, puesto que hay que estar dispuesto a lo que te encuentres, a lo que surge sobre la marcha. Siempre hay que dejar una ventana abierta a la sorpresa, que creo que además, al final es lo más te enriquece y lo que deja que te conozcas a ti mismo”

De todas sus experiencias, saca una misma conclusión: la labor de las Hijas de Jesús en todo el mundo es extraordinaria. “El ser Jesuitina, el carisma de la Madre Cándida, lo tienen impregnado, no solo las hermanas, sino que lo inculcan en los colegios a todos los estudiantes y a través de los proyectos. Esto me sorprendió mucho. Aquí, en España, se ve algo normal, pero cuando llegas a Filipinas, puedes ver el carisma de la Madre Cándida, ya sea en colegios más pobres o más exclusivos. Ese carisma y esa forma de enseñar en libertad y en igualdad, no te la esperas tan lejos, pero verdaderamente es así. Las Hijas de Jesús hacen un trabajo extraordinario sea donde sea”.

Por su parte, la población local de donde se encuentran los proyectos, los reciben con los brazos abiertos. Carmen destaca el caso del proyecto del Valle Elías Piña, en República Dominicana, donde la escuela se convierte para algunos, además de un sitio para aprender, en una de las pocas formas de conseguir un plato de de comida. Gracias al proyecto, muchos de los alumnos, sobre todo los más mayores, tienen algo de lo que antes carecían: una perspectiva de futuro y  esperanza. “Ya se escuchan frases como: quiero ser maestro, quiero ser médico…”. Además,  en barrios como Guachupita y La Ciénaga, barrios totalmente desfavorecidos, con solo pasear con una Hija de Jesús, ya se nota el cariño y el respeto. 

En Bangladesh, por ejemplo, si no existieran los internados, muchas niñas no tendrían, directamente, derecho a la educación, esperándoles probablemente un futuro muy distinto. 

Como consejo para alguien que quiera animarse a ir de voluntariado, Carmen incide en la idea de “no llevar ideas predeterminadas, ni expectativas marcadas”. Recomienda “dejar espacio para la sorpresa e intentar exprimir tus cualidades personales al máximo. No querer hacer todo desde el principio; todo necesita un tiempo, tanto el proyecto, como la convivencia. Todo surge poco a poco”. Y añade “estar abierto a la diferencia que hay en todo con tu vida cotidiana. Tienes que saber adaptarte”. 

Carmen no gasta ni un segundo en pensar la respuesta a la pregunta de si volverá a irse de voluntariado: está deseando que se acabe esta situación (refiriéndose a la pandemia del COVID 19) para poder volver a vivirla. 

Nosotros, desde FASFI, le agradecemos enormemente su entrega y su compromiso, y le deseamos, con mucho cariño, un feliz día del voluntario.

Entrevista a Carmen Mauri por el Día Internacional del Voluntario
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