“Con todo lo recibido allí, tengo suficiente para una vida entera”

 

“La verdad, que no sé cómo empezar este testimonio de voluntariado, porque son tantas cosas bonitas y anécdotas inolvidables que es difícil resumirlo en un solo texto.

Se cumple casi dos meses desde que salí de la ciudad de Cochabamba, en Bolivia, de vuelta a España, de vuelta a casa, y cada día que despierto, cuento 6 horas menos para saber exactamente la hora que tendrán allí en Bolivia, me entra una sensación de nostalgia y tristeza por no poder está allí…, pero sé que es algo que ahora no puede ser que mi vida aquí en España sigue y debo continuar mi camino.

La aventura del voluntariado ha sido algo magnifico, una experiencia inolvidable, además de ir a un país fantástico donde me han tratado maravillosamente bien, desde el momento que llegué a Bolivia me sentí como en casa, como si fuera uno más y no un extraño. Pensar en Bolivia y en mi mes allí solo me hace decir y expresar una palabra que es GRACIAS.

El último día, antes de salir del internado de las Hijas de Jesús en Buen Retiro-Capinota le dije a una de las hermanas que gracias por hacer que este año se arreglara para bien, ya que no estaba siendo un buen año…, los jóvenes, tanto chicos como chicas, junto con las Hijas de Jesús, han hecho que mi vida cambie y seguro que a mejor.

Este mes, me ha cambiado sobre todo en la forma de ver las cosas, he recordado que lo importante no es lo que se tiene, ni lo que se puede tener, si no lo que se necesita, que poniendo ganas y esfuerzo se pueden conseguir muchas cosas, que hay que vivir con la ilusión de vivir y agradecer la vida, que hay que hacer sonreír y compartir lo que se pueda para hacer y construir personas y que así se puede conseguir la felicidad que tanto deseamos, dando y recibiendo. He recibido tanto amor, tantos abrazos y tantos buenos deseos para mí que no dejo de ruborizarme y de pensar que no merezco tanto, que con todo lo recibido allí, tengo suficiente para una vida entera.

La verdad que la estancia allí se me ha hecho corta pero intensa a la vez, ojalá hubiese podido estar más tiempo con ellos allí, porque cuanto más lo estaba disfrutando he tenido que volver.

Estoy inmensamente feliz de haber tenido la oportunidad de haber vivido y compartido mi vida con los internos/as y con las hermanas y aunque parezca mentira mi sensación es que he aprendido yo más de todos ellos, que ellos de mí.

Me llevo el mejor de los recuerdos, y repetiría miles de veces sin ninguna duda.

Solo puedo agradecer a cada una de las personas que se ha cruzado conmigo en Bolivia, porque si hay alguien agradable en este mundo es la gente boliviana, gracias de todo corazón.

Gracias a la congregación de las Hijas de Jesús por darme la oportunidad de vivir esta magnífica experiencia en especial a las hermanas Tita, Basi, Luci, Irene y Amparo, por cuidarnos tan bien como lo han hecho y aguantarnos, gracias a David mi compañero y amigo de aventura por su apoyo y comprensión, a los docentes de la U.E. Oscar Unzaga de la Vega de Buen Retiro por su buena acogida y gracias a los internos por dar tanto sin pedirlo y haber hecho que me sintiera tan cómodo.

Y ahora vuelvo a mi vida, donde nunca olvidare a los chico y chicas del internado que pelean cada día por conseguir sus sueños e ilusiones y que con su esfuerzo conseguirán seguro, y siempre ocuparán parte de mí. Eternamente agradecido y espero volver pronto.”

José Vicente Valle.

Puedes leer también en el Boletín de América Andina el testimonio del voluntario David.

 

 

 

“Con todo lo recibido allí, tengo suficiente para una vida entera”

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