Mes: mayo 2017

¡Felicidades! ¡Zorionak! 1845 – 31 mayo – 2017

¡Felicidades! ¡Zorionak! 1845 – 31 mayo – 2017

Querida Juanitatxo

En dicha fecha llegaste a este mundo (31 de mayo de 1845),  en Berrozpe,  tu caserío,  rodeado de montes,  de verdes intensos,  de lluvia mansa y a veces torrencial,  de mujeres y hombres recios,  arriesgados,  valientes …

Llegaste en este día y tu infancia y adolescencia transcurrió en ese ambiente;  después tuviste que salir,  dejar casa, aitas y lugares conocidos para adentrarte en otros sin conocer la lengua…

No pretendo en esta nota recorrer tu vida,  solamente felicitarte por tu cumpleaños y ofrecerte algunas flores,  velas y globos de colores y chuches,  como se hace en las fiestas de los niños,  pero ya has crecido.

Y ahora te veo mujer adulta,  que va madurando su vida y su fe con ella,  que lucha y se abre camino,  pero sobre todo que escucha profundamente … y recibe un regalo,  un tesoro que guarda y acrisola desde y en el corazón,  sí,  eres tú,  Cándida María de Jesús.

Y hoy nuestro regalo se llama gratitud y deseos,  sueños de futuro.

Gracias porque continúa el carisma pasando de generación en generación; tú y las primeras Hijas de Jesús nos lo regalaron de primera mano;  las sucesivas Hijas de Jesús también nos lo fueron entregando.

Hoy te ofrecemos esta familia que se ha ampliado de un modo quizá no pensado o planificado;  el árbol ha extendido sus ramas más allá de Salamanca,  más allá de Brasil,  por América,  Africa, Asia … hoy caminamos con laicos y laicas unidas en la misión;  en encuentros internacionales que se multiplican; en grupos de personas que se comprometen con tu carisma …

Carisma que traspasa lugares y tiempo con la conciencia de que no es nuestro solamente,  que no nos pertenece como propiedad privada,  sino que somos llamadas a compartirlo y multiplicarlo y desde ahí nuestros sueños:  seguir creciendo,  cada vez más insertados en este mundo concreto que nos toca,  que la misión sea el centro,  que las estructuras estén al servicio de la vida,  que nos orientemos a lo intercongregacional,  interconfesional … porque el mundo,  la misión,  demanda apertura de horizontes y queremos tener el corazón grande,  como el tuyo.

Que nuestros deseos nos empujen y no nos detengamos;  las dificultades a ti te estimulaban y buscabas en ellas saltos hacia Dios.

¡Da alas a nuestros sueños! ¡Gracias!  ¡Muchas felicidades!.

 

María Luisa Berzosa fi

25 de mayo, día de África. Historia de Samuel: entorno a “la maldición de los recursos naturales en África”

25 de mayo, día de África. Historia de Samuel: entorno a “la maldición de los recursos naturales en África”

Samuel es un joven senegalés que por su edad no ha conocido la colonia francesa pero sí ha vivido lo que ha quedado de ella. En Koudiadiene (Thies), su aldea natal, y las poblaciones cercanas, la presencia de la mina de fosfatos es algo con lo que la población ha vivido desde hace ya más de 70 años. Las distintas operaciones financieras y cambios de accionariado de la explotación no han modificado significativamente la invisibilidad de las gentes que cohabitan con el fosfato, el polvo y las distintas empresas que han pasado por la zona.

La escuela primaria de Lam lam, una de las poblaciones próximas a la explotación, se encuentra pared con pared con la mina. De hecho era el centro de formación de los trabajadores en la época de máximo esplendor de la mina que luego se adaptó a escuela. Durante sus años de colegio, relata Samuel, caminaba a diario para sus clases y convivía con la actividad de la planta calcinadora de los fosfatos que se veía desde la ventana de su clase. A pesar de que esta planta hoy tiene reducida su actividad a escasamente uno o dos meses al año, cuenta una mamá, que los niños todavía vuelven de clase llenos del polvo arrastrado por los vientos. Siendo difícil discernir su proveniencia, no se escapa a los lugareños la aportación que al ambiente polvoriento pueden tener los cribados al aire libre, las parvas en las que el fosfato se deja secar y el paso de camiones de transporte por la pista colindante con la escuela por la que caminan los niños de vuelta a casa.

El papá de Samuel tiene la suerte de trabajar en el dispensario privado de una congregación religiosa en Koudiadiene que atiende la mayor parte de las enfermedades de la zona. Lamentablemente las carencias de materiales y gestión en la red salud pública en la región hacen que la gente termine acudiendo donde las hermanas que seguro les atenderán. Nos cuenta que el incremento de enfermedades de la piel, respiratorias y oculares, que ellos achacan al polvo proveniente de la mina, es muy significativo. La prevalencia de estas tipologías de enfermedades es confirmada por el servicio de salud de una de las empresas que trabaja en la zona y que reciben en su mayoría casos de la población.

Las mismas hermanas, que temen ser grabadas por los constantes conflictos políticos que tienen con el sistema de salud pública, denuncian las dificultades que se han observado en los últimos años en la producción agraria en general y en concreto de los mangos… “Es una fruta esencial en la alimentación de los niños. Es su mayor aporte de vitaminas y en sus hábitos de nutrición los niños están todo el día comiendo fruta. Por eso aquí no hay hambre. Pero si se rompe la sobreabundancia de mango supone una grave carencia para su alimentación”. Del mismo modo que la hermana, una mujer representante de la asociación de mujeres denuncia la ausencia de ayudas para el cultivo de tomates, mandioca o mijo, ahora más difíciles, o las dificultades para el crecimiento de los ronier (palmera de la zona). Un anciano nos relata la importancia de esta palmera en la economía local. Desde su uso en construcción para cercos y techos o el vino proveniente de su sangrado, hasta las fibras que se obtienen de sus hojas para la principal actividad de la artesanía local: el tejido de paneras y bandejas de ronier. Denuncia amargamente que las compensaciones que el estado establece para cada ronier arrancado por la actividad de la mina, son hasta 30 veces inferiores al beneficio real que se obtiene de una de estas plantas.

En esta realidad invisible, un joven como Samuel, se pregunta “qué parte del pastel” le corresponde a su gente, despojada de sus tierras y con sus medios de vida deteriorados. Al hablar con Samuel, tras su plácida sonrisa se descubre un joven orgulloso de su raíz Serer Noon que disfruta cuando se le pregunta por sus costumbres o por el significado de alguna de las canciones que canta el coro en su lengua originaria, del que es director. Esa dignidad e identidad propias quedan reflejadas en firmeza con la que toma la palabra y presenta las necesidades de su gente tanto en la asamblea popular como en la comisión que se reúne con una de las empresas mineras. Su caso es una de las cinco excepciones que hoy continúan los estudios de entre los 70 compañeros que terminaron la secundaria en su pueblo.

En este contexto, la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario – REDES formada por 60 organizaciones católicas de cooperación tiene como una de sus líneas prioritarias de incidencia social y política la relación entre el respeto a los derechos humanos y las actividades de extracción de recursos naturales. La agrupación ha venido participando junto con otras entidades del tercer sector en la elaboración del Plan Nacional de Derechos Humanos y Empresas que culminó en julio de 2014 y fue enviado para su aprobación en Consejo de Ministros un año después y que lamentablemente terminó archivado.

Hoy, adicionalmente a las líneas de trabajo propias de REDES, como parte de la alianza Enlázate por la Justicia continuamos en nuestro empeño de poner en el centro de las políticas públicas la relación ineludible entre pobreza y no acceso a Derechos Humanos, desarrollo y medio ambiente. En este sentido, y en cumplimiento de las recomendaciones de la resolución 17/4 de Naciones Unidas sobre los Principios Rectores de empresas y Derechos Humanos consideramos esencial garantizar que las empresas españolas, sus filiales, proveedores, subcontratistas y cadenas de suministros respeten siempre y en todo lugar los Derechos Humanos y reparen los daños causados por la contravención de estos Derechos.

En este momento, la aprobación de este Plan Nacional de Empresas y Derechos Humanos se encuentra a la espera del correspondiente debate parlamentario dentro de una Proposición No de Ley junto con el Plan Nacional de Derechos Humanos. Lamentablemente, tememos que la demora en el debate retrase indefinidamente la aprobación de un texto con graves deficiencias que ya en su día fueron observadas al Consejo de Ministros.

Una de esas calurosas tardes de nuestra estancia en la aldea de Koudiadiene, en la hora en la que el mosquito ya amenazaba nuestra sangre europea, el joven Samuel, nos compartía en alto sus reflexiones: ¿qué es lo que nuestra gente puede esperar de la riqueza de nuestra tierra?, ¿no merecemos una legislación y unas autoridades locales, regionales y nacionales que miren por el bien del pueblo?, ¿qué tipo de desarrollo nos ofrecen quienes dependen de nuestro fosfato para sostener su agricultura y la alimentación de sus países?.

En este 25 de mayo de 2017, día de África, la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario – REDES, queremos renovar nuestro compromiso con nuestros hermanos africanos, y de manera concreta a través nuestro humilde aporte para el desarrollo, disfrute y garantía de los Derechos Humanos en el ámbito de la acción de las empresas.

Día del Envío del voluntariado 2017

Día del Envío del voluntariado 2017

¿Cuál es mi mundo? fue el lema del Día del Envío 2017 que se celebró este pasado sábado 20 de mayo en Madrid, donde nos encontramos la Comisión de Voluntariado, acompañantes y las voluntarias que irán este verano a R. Dominicana y Bolivia. 

La jornada comenzó con una pequeña dinámica de presentación en la que dialogábamos sobre lo que nos gusta de nuestro mundo o qué es imprescindible en él que no seríamos capaz de percibirlo, y tras una oración preparada por María Jesús Navarro FI, tuvimos la ponencia de Álvaro Galera, de Entreculturas y Coordinador de “experiencias Sur en Compañía”

Álvaro, desde su experiencia nos habló de que pondremos rostro al dolor, a la pobreza, que tendremos que aprender mucho de aquellas personas, de los demás, de otras maneras de vivir, de otras culturas, y nos aconsejó no dejarnos caer en prejuicios ni en paternalismos. Siendo conscientes de que no vamos a cambiar el mundo yendo allí un mes, nos animó a que el voluntariado internacional nos invite a plantearnos por qué se producen las injusticias sociales, qué causas hay detrás, y a la vuelta, ya que va a ser una experiencia que nos dará un revolcón por dentro, nos ayude a vivir más coherentes con nuestro modelo y estilo de vida, ya que somos parte del 20% que es corresponsablede que este sistema sea injusto y a la vez beneficiarios. 

Tras un descanso, Almudena y Esther Alegre nos hablaron de lo que implica el voluntariado y con una dinámica nos ayudaron a recodar y olvidar aspectos. 

Nos recordaron que el Voluntariado debe ser un estilo de vida, no un mes en un año determinado, ya que las injusticias están en nuestro día a día y no nos paramos a pensar qué podemos hacer.  

Para ellas el voluntariado implica amor incondicional, metamorfosis personal, ya no volveremos a ser los mismos de antes, y como apuntaba Álvaro en su ponencia, nos montamos en un tren en el que ya no podemos bajar, interdependencia y bidireccionalidad, siempre desde la horizontalidad, el respeto, transformación social, inteligencia ética, interculturalidad y construcción de unas vidas mejores. 

Por la tarde, Marta Martín presentó los lugares donde irán los y las voluntarias este verano, como novedad este año, en agosto dos irán al Dispensario Madre Cándida, en el barrio de La Isla (Santo Domingo) y tres irán a la Escuela Virgen del Carmen de la Ciénaga de Guachupita, también en Santo Domingo. El resto de voluntarios/as irán a Buen Retiro (Bolivia) y al Valle de Elías Piña (R. Dominicana). En este 2017 habrá un total de 27 voluntarias. Actualmente está Raquel Zamora en Bolivia y Bego Díaz en Venezuela. Ambas regresarán en junio. 

Después de resolver las dudas que pudieran tener, Aurora González FI dirigió la oración final del día, y se finalizó la jornada con la entrega del carnet y un pequeño símbolo a cada voluntario/a de este año y con la lectura del “Prólogo al Voluntariado” de Gloria Fuertes. 

Lema del Envío 2017
Álvaro Galera
Esther Alegre
Almudena y Esther Alegre


En unión con nuestra familia brasileña

En unión con nuestra familia brasileña

Demos gracias al Señor por la vida entregada de nuestra hermana Joseilda Borges que falleció ayer en Belo Horizonte a los 45 años. 

Joseilda era Delegada de FASFI en Brasil hasta hace poco. Una Hija de Jesús entregada, generosa y fuerte, gran defensora de quienes sufren injusticias sociales. 

Nos unimos como cuerpo universal y en especial a nuestra familia brasileña. 

El mal oculto de 7 millones de latinos

El mal oculto de 7 millones de latinos

El chagas en una enfermedad silenciosa y silenciada que puede ser mortal, pero que la mayoría no sabe que padece

En las casas de millones de bolivianos, las vinchucas eran “como moscas”. Anidaban en las paredes de adobe y en los techos de paja y por la noche salían en tropel para alimentarse. Son una especie de chinche grande, parecida a un escarabajo, que pica a los mamíferos para beber de su sangre. Su mordisco, per se, es inofensivo, pero en buena parte de América Latina, el insecto porta un parásito; tras clavar su pico, defeca en la piel de su víctima, que al rascarse, lo mete en su organismo. Este es el proceso más frecuente por el que entre un 10% y un 20% de los habitantes del país padece el mal de Chagas, una enfermedad que afecta a unos siete millones de personas en el mundo.

A Máximo Salinas le picaban “harto” de niño. Hoy, con 46 años, tiene una cicatriz en el pecho, la prueba visible del marcapasos que le instalaron hace tan solo una semana. El Trypanosoma cruzi, el parásito que causa el chagas, es silencioso y paciente. Puede esperar décadas hasta mostrar sus síntomas más característicos: problemas cardíacos e intestinales, que en ocasiones desembocan en la muerte, como les sucede a unas 10.000 personas al año. En la mayoría de las ocasiones, ni siquiera se manifiesta.

En algunas zonas rurales de Latinoamérica, especialmente en el Gran Chaco (territorio más endémico del mundo, que se distribuye entre Argentina, Bolivia y Paraguay), todavía muchas casas siguen estando construidas de paja y adobe, cerca de animales, el ecosistema perfecto para que el parásito llegue al ser humano. Pero en los últimos 15 años la lucha contra la vinchuca ha avanzado. En Bolivia se estimaba que el 55% de los hogares de los lugares más afectados estaba infectado a principios de este siglo, mientras que el promedio hoy día está por debajo del 3%, según Gabriela Herrera, directora del Plan Nacional contra el Chagas. Hoy la enfermedad no es solo campesina: viaja a través de las migraciones, tanto de zonas rurales a urbanas, como a otros países y continentes. La transmisión de madres a hijos puede dar lugar a que una persona nacida a miles de kilómetros de una vinchuca lleve en su cuerpo al parásito que transmite. Las donaciones de sangre y de órganos son la otra vía de transmisión entre personas, algo que cada vez está más controlado, pero que no hace mucho años no se tenía en cuenta. 

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FASFI en la Radio de Elche

FASFI en la Radio de Elche

La delegación de Elche fue entrevistada por la Radio Joven de Elche en la que cuenta la labor de la fundación. 

En  este enlace puedes escuchar el programa dedicado a cooperación, donde primero se habla del “volunturismo”, y posteriormente Edel Ayala, Finita Boix y Rosi Alemañ hablan de FASFI. 

Gracias a Radio Joven por dejarnos un espacio para poder contar nuestra labor y dedicar unos minutos al mundo de la cooperación. 

Tolou’, el amanecer

Tolou’, el amanecer

Un grupo de mujeres iraníes busca superar emprendiendo la brecha de género en el mercado laboral

 

“La maternidad es la función más importante de las mujeres. Su profesión jamás debería interponerse en el camino de este deber vital”. Las palabras del ayatolá Jomeini, impresas en grandes pancartas o en pequeños carteles, cubren las calles de las ciudades de Irán. Transmiten un amplio espectro de mensajes, desde declaraciones políticas hasta imperativos relacionados con la forma de vida y la cultura. No obstante, muchos de estos mensajes palidecen ante la realidad de una sociedad abrumada por las sanciones, la alta tasa de inflación y la regresión económica. Una realidad que no permite que las mujeres dejen de aceptar un trabajo remunerado, sin el cual la supervivencia de la familia sería imposible.

No hay excepciones; ni siquiera un sitio histórico como la plaza Naqsh-e Yahán, en la ciudad de Isfahán. Grandes carteles propagandísticos y banderas profanan este paisaje de 400 años de historia compuesto por la singular arquitectura islámica. El Gobierno incluso ha cambiado su nombre por el de plaza del Imán (un título religioso que pone de relieve el alto rango del ayatolá Jomeini). A pesar de ello, los habitantes de la ciudad lo bastante veteranos para acordarse de los Pahlevi, la conocen como plaza del Sha, o del rey.

A apenas unos metros del bazar principal, en las laberínticas callejuelas secundarias, diseminados en el silencio y la sombra, numerosos talleres alimentan humildemente un voluminoso mercado de artesanía. Sus grandes escaparates invitan a los viandantes a echar un vistazo a su interior, donde unas 10 mujeres sentadas alrededor de grandes mesas engastan minúsculas piezas de turquesa en jarrones de cobre, martillean delicados motivos en vasijas de plata bruñida y esmaltan platos de metal. En marcado contraste con la elegancia de su arte, las condiciones laborales de estas operarias no son muy diferentes de las de otros sitios en los que los trabajadores no tienen más remedio que aceptar acuerdos en negro, lo cual limita su acceso a las prestaciones de protección social, como las pensiones o el subsidio de desempleo.

En estas mismas calles uno puede encontrarse con Azin. Esta artista de 30 años trabaja en un taller que se distingue de los demás en algo muy importante. Se trata de una iniciativa independiente de mujeres, de un espacio de trabajo democrático basado en la asociación horizontal. Su nombre es Tolou’, que significa “el amanecer”. En vez de buscar en vano un empleo estable, Azin y otras siete compañeras han decidido ser dueñas de su propio trabajo. No venden su destreza a un comerciante o a un mayorista. En su taller no hay jefes y, exceptuando una parte de los ingresos que se entrega para atender a las necesidades de la cooperativa, el resto se reparte de manera igualitaria.

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Cuando el azúcar de comercio justo paga carreras universitarias

Cuando el azúcar de comercio justo paga carreras universitarias

Pagarse una carrera no es fácil en Paraguay. Ni Olga, Alba o Heliodoro pudieron hacerlo. Los tres pasan de los cuarenta y son productores de caña en una pequeña ciudad del país, Arroyos y Esteros, que vive de la producción de azúcar. El panorama es diferente para sus hijos, que o bien ya están cursando educación superior o bien podrán hacerlo pronto. El mismo azúcar que a sus familias apenas les dio para una vida humilde es el que ahora paga carreras universitarias o el que está cambiando la vida del pueblo.

Todo cambió en 2005, cuando cientos de pequeños productores de caña unidos en la cooperativa Manduvirá consiguieron tener una fábrica propia y vender el azúcar libremente bajo el sistema de comercio justo.

“En Paraguay las grandes fábricas son propiedad de familias y llevan así desde hace décadas. El caso de Manduvirá es muy diferente, son pequeños productores unidos en una cooperativa”. El ingeniero al mando de la fábrica de Manduvirá, Arnaldo Molina, resume el proyecto en apenas dos frases. El trabajo con entidades de comercio justo permite a Manduvirá pagar más a los productores que venden su caña y también abonar salarios más altos a sus trabajadores. El resultado es que el producto que los consumidores encuentran en sus estanterías suele ser más caro que el azúcar convencional. Y que Manduvirá se ha convertido en la tercera exportadora de azúcar de Paraguay.

Heliodoro Andrés tiene 52 años y su historia ilustra hasta qué punto el comercio justo ha influido en la vida del pueblo. Trabajaba como electricista en la fábrica más cercana y allí vendía la caña que salía de sus cinco hectáreas. Cuando conoció el proyecto de Manduvirá quiso sumarse. “Me gustó la idea de una fábrica que fuera de los productores porque donde yo estaba era todo del patrón, no había posibilidad de dar ninguna opinión. Aquí se puede ayudar desde adentro, es algo nuestro, nuestra cooperativa y nuestra fábrica, que mañana será de nuestros hijos”, recuerda.

Ahora, además de ser socio productor, trabaja como electricista en Manduvirá. Su sueldo se ha triplicado respecto a su trabajo anterior y recibe más dinero por la caña. “Mi vida ha cambiado por tener un ingreso asegurado. Aquí se paga mejor y se trata mejor. Miro atrás y veo lo que he conseguido. Ahora tenemos una camioneta y dos motos, hemos mejorado la casa”, dice rotundo. Su esposa y él ya tienen un ahorro escolar para pagar la universidad de su hijo mayor y este año empezarán a ahorrar para el segundo.

“Buscamos que los empleados se impliquen en lo que están haciendo, no queremos que sean indiferentes. Les enseñamos qué buscamos y para eso les capacitamos”, apunta Arnaldo Molina.

De las 22.000 personas que viven en Arroyos y Esteros, 1.500 son socias de la cooperativa, que emplea a entre 200 y 300 trabajadores en función de la temporada. En total, estiman que el 60% de la actividad económica de la localidad y su entorno tiene que ver con Manduvirá.

Fue una huelga masiva la que permitió a los productores negociar con las empresas, primero los precios que se pagaban por la caña y, más tarde, el disponer de una fábrica propia que les liberara de ataduras. “Teníamos el sueño de cambiar esto, de tener nuestra fábrica y exportar nuestro azúcar. Nos pagaban incluso la mitad de lo que se pagaba en otros sitios. Nos dijeron que estábamos locos por intentar esto, pero lo conseguimos”, recuerda satisfecho el gerente de Manduvirá, Andrés González. Para que la huelga pudiera sostenerse en el tiempo, los productores hicieron una caja de resistencia para mantener los más vulnerables durante las semanas sin ingresos.

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