Anhelo, sed, expectación. Eso es lo que nos invade cuando sentimos que se aproxima algo que deseamos de veras. Pues eso es este Adviento. Tiempo para los grandes sueños. Solo los mediocres o los desesperados renuncian a soñar. Soñamos con un mundo fraterno, hijos en el Hijo, que se nos da.
VEN SEÑOR JESÚS !






